jueves, 30 de septiembre de 2010

Sin hogar.

Sin hogar

Los hemos llamado de tantas maneras distintas,
como si no fueran fácilmente identificables
y casi, como separando:

ellos, esos, los de allí, …

Como si fuera imposible llegar a ser uno de ellos, … uno más.

¡Tú o Yo!

Sus diferentes nombres obedecen más a eufemismos e hipocresías y,
a ser políticamente correctos, palabras nuevas y mejor sonantes, que no afean tanto la boca de los políticos cuando han de nombrarlos.

¡Qué ironía, humanización del lenguaje en lugar de personas humanizadas!.

Mendigo, vagabundo, carrilero, transeúnte,
indigente, sin techo, … sin hogar.


Frente a mi ventana,
te veo en la calle,
día tras día, … estás ahí .

Tu rutina pudiera ser mi reloj,
contemplarte es reflexión y, …
dolor.

Desde que hay alguien en la calle, frente a mi ventana,
el frío, la lluvia, el calor, la sed, el hambre …,
alcanzan otra dimensión.

En tu piel pudiera estar yo
y alguien, al otro lado de la ventana,
simplemente, … mirando.



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