domingo, 1 de septiembre de 2013

El vecino del catorce

Los poderosos no son poderosos, porque sí; y siendo poderosos, no es de extrañar que los acontecimientos no sean,... Casuales. Lo que acontece, no sólo sucede por ellos sino, también, por el bien de ellos.

Les cuento la historia de Uesay:

Uesay vive en lo más alto del más esplendoroso de los rascacielos, donde cada planta es un piso de un solo propietario y que, como curiosidad, cada planta lleva el nombre de un país...

Uesay
vive en lo más alto del rascacielos; en un 
ático inmenso y muy lujoso.

Uesay, ... Es muy rico y poderoso.

Un buen día, Uesay, de forma sibilina y muy sutil,
difundió el bulo de que el propietario del piso catorce,
maltrataba a su esposa y, que a sus hijos - menores -
los dejaba días sin comer.

Muy pronto, "esa semilla tóxica" que es el bulo,
recaló en la portería del majestuoso rascacielos.

El vecino del catorce apreciaba, a las claras, el 
descarado vacío que sufría por parte de sus vecinos;
pero a duras penas aprendió a convivr con elllo.

Un día, como cualquier otro, ante una denuncia - que aún no
 se sabe,... De quién - el vecino del catorce recibe la visita en 
su casa, de una comitiva judicial, con un mandamiento para la
retirada preventiva de la custodia de sus hijos.

...Quedaron rotos del dolor, no comprendían nada: los niños
reclamaban la presencia de sus padres y pataleaban llorosos,
porque los alejaban de sus padres. La esposa del vecino del
catorce no salía de su estado de shock.

Para más lamento e igualmente, de forma misteriosa,
en el trabajo del vecino del catorce - animador infantil -
comenzaron a aparecer rumores sobre que él, abusó
de sus hijos. Poco tardó la cosa en llegar a oídos de los
padres, cuyos hijos eran objeto del cuidado del vecino
del catorce. El director del centro decidió un despido
fulminante y así, nuestro malogrado protagonista no pudo
hacer frente a las deudas,... Estando su esposa, además,
con una profunda depresión por la ausencia de sus hijos.

Un buen día, Uesay, tocó en la puerta del vecino del catorce
y le propuso comprar su vivienda - sabedor de lo delicada que
era su situación personal y económica -. El vecino del catorce
no cabía en sí, ante el asombro por una oferta de compra con un precio
tan ridículo;... Pero Uesay añadió: " que si aceptaban por ese precio; él,
con sus influencias, podía hacer que le devolvieran a sus hijos".
¡Pero, dónde viviremos si vendemos esto!, exclamó el vecino del catorce;
pero Uesay parecía saber las preguntas, pues contaba con todas las respuestas:
"les propongo trabajar para mi, por techo y comida".


... Ambos, el vecino del catorce y su esposa, aceptaron...
Bajo el consuelo de volver a ser la familia unida y feliz que eran,
con la ansiada devolución de sus hijos.

... Una vez más, Uesay se salió con la suya,... Sigiloso, a hurtadillas;
como un virus. Comenzó comprando el último piso,... El 194 y ha ido bajando,
comprándolo todo. Hoy le tocó al piso catorce.


... A Siria


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